CÓMO FUNCIONA LA ADICCIÓN A LAS DROGAS

El núcleo del mecanismo de adicción tiene tres engranajes principales, donde el primero representa el papel que juegan los neurotransmisores en la adicción, que es la parte más estudiada y que más se da a conocer al público; el segundo representa el rol de los neuropéptidos; y el tercero, una red neuronal de la adicción, que se forma en el cerebro de la persona adicta.

Primer engranaje – los Neurotransmisores: El cuerpo produce alrededor de 60 neurotransmisores, pero es bien sabido que el principal en el proceso de adicción es la dopamina, el cual genera una intensa sensación de placer que hace que la persona quiera volver a consumir. Esto también hace que se forme en el cerebro una red neuronal que soporta el aprendizaje que asocia el consumo de droga con una intensa sensación de placer.

Segundo engranaje – los Neuropéptidos: Los neuropéptidos son sustancias que produce el cerebro a través del hipotálamo y van a cada célula del cuerpo. Su función es llevar información a cada célula del cuerpo sobre el estado anímico de la persona. Por ejemplo, si una persona está en un concierto de rock, saltando y cantando, los neuropéptidos van a todas las células del cuerpo y les indican que la persona está saltando y cantando, para que estas adecuen sus funciones y la persona pueda efectivamente saltar y cantar.

Si una persona desarrolla una actividad de forma frecuente haciendo que lleguen los mismos neuropéptidos a las células de forma frecuente, éstas no solo modificarán sus funciones, sino también su estructura, para funcionar de forma más eficiente ante esa situación específica. Es así como nuestro cuerpo se acondiciona para correr largas distancias, o levantar pesas, o cualquier otra actividad que comencemos a hacer con regularidad.

El problema para las personas que consumen droga con frecuencia es que sus células transforman su estructura para funcionar mejor bajo el influjo de los neuropéptidos generados por esta actividad. Pero cuando sus células no los obtienen, le envían señales al cerebro a través del sistema nervioso para que encienda la red neuronal de la adicción, que es esa que alberga el conocimiento que asocia el consumo de droga con una intensa sensación de placer; entonces la persona siente el deseo de consumir. Este problema se magnifica si tenemos en cuenta que el cuerpo humano tiene aproximadamente 30 billones (30.000.000.000.000) de células que conforman nuestros músculos, huesos, tejido conectivo (tendones, ligamentos, cartílagos), órganos (corazón, pulmones, hígado, riñones, páncreas, etc.), piel, sangre, etc., y todas le envían esta solicitud al cerebro, haciendo que el deseo por consumir se vuelva insoportable.

Tercer engranaje – la Red Neuronal de la Adicción: Todos nuestros conocimientos están almacenados en nuestro cerebro en forma de una red neuronal, que no es otra cosa que la conformación de circuitos eléctricos entre las neuronas del cerebro. Cuando una persona es adicta a las drogas, tiene en su cerebro una red neuronal que alberga el conocimiento que asocia el consumo de droga con una intensa sensación de placer, y que se enciende cada vez que consume o, inclusive, cada vez que concentra su pensamiento en el consumo de droga y la sensación de placer que obtiene. Entre más veces se encienda una red neuronal, será cada vez más fácil que se vuelva a encender, es decir, se necesitará un estímulo menor para que se encienda; a esto se le conoce como “Potenciación de Largo Plazo”, hasta el punto en que pasa a estar controlada por procesos de pensamiento subconsciente, es decir, se enciende incluso sin que nos demos cuenta y hasta de forma involuntaria. Cuando esto sucede, resulta muy difícil combatir la adicción solamente con la voluntad, porque ésta funciona en procesos de pensamiento consciente. La diferencia entre los procesos de pensamientos subconsciente y los procesos de pensamiento consciente, es que los del subconsciente pueden procesar veinte millones (20’000.000) de estímulos por segundo y pueden funcionar sin descanso. En cambio, los del consciente solamente pueden procesar cuarenta (40) estímulos por segundo y requieren descansar. En otras palabras, los procesos de pensamiento subconsciente son quinientas mil (500.000) veces más rápidos que los del consciente y pueden funcionar sin parar, mientras que el consciente se cansa y debe parar. Esa es la razón por la cual la voluntad puede reprimir el deseo de consumir droga solo por cierto tiempo, pero tarde o temprano se “va a descansar” y domina el pensamiento la red neuronal de la adicción; es entonces cuando la persona decide consumir a pesar de saber que es algo que le hace mal a su vida.

Estos tres engranajes funcionan en simultáneo y conforman el núcleo de la adicción.

Habiendo conocido este mecanismo, Andrés Fernando Ruiz entendió que, para liberarse de una adicción de forma definitiva, una persona debe lograr como mínimo lo siguiente:

    1. Apagar la red neuronal de la adicción.
    2. Reacondicionar las células del cuerpo.
    3. Frenar el consumo de droga.

El problema es que los métodos tradicionales se enfocan solamente en frenar el consumo, pero no atienden el engranaje de los neuropéptidos y por lo tanto no trabajan en el reacondicionamiento de las células. Y tampoco trabajan en apagar la red neuronal de la adicción. Es por esto que las personas recaen, porque sus células de todo el cuerpo le siguen pidiendo al cerebro que les envíe los neuropéptidos que se generan con el consumo de droga y, además, su cerebro sigue manteniendo una red neuronal de la adicción que asocia el consumo de droga con una intensa sensación de placer. Por lo anterior, la persona sigue sintiendo el deseo de consumir a pesar de haber pasado largos periodos de abstinencia.